Reseña | Ready Player One

Ready Player One ha generado una enorme cantidad de publicaciones y opiniones desde las primeras proyecciones de pre-estreno en todo el mundo y, por eso, vale la pena otorgarle un importante reconocimiento como un evento cinematógrafico destacado, en los primeros meses del año.

Se trata una película atractiva para los amantes de la ciencia ficción y sobre la cual se plantea un futuro, en el corto plazo, lleno de miseria porque la humanidad cada vez encuentra menos recursos para subsistir. Ante este sombrío panorama, solo queda un camino para encontrar la felicidad: las interacciones con OASIS, un mundo virtual, en el que los humanos pueden satisfacer sus necesidades en una realidad alterna, tomando el lugar de personajes imaginarios, viajando por mundos mágicos, interactuando con estrellas e icónicos de la cultura popular y cumpliendo con tareas para obtener monedas, que es una especie de patrimonio que facilita la tarea de seguir adelante, en esta nueva era de la civilización humana.

James Halliday, la mente detrás del desarrollo de OASIS, ha fallecido y, como parte de su legado, lanza un reto para todos los jugadores de OASIS: quien sea capaz de resolver tres complicados desafíos que diseñó en vida, obtendrá tres llaves que le permitirán tomar control de este mundo virtual. Corporaciones gigantes, jugadores experimentados y aficionados han intentado superar la primera prueba (una carrera frenética), sin éxito alguno, durante más de cinco años. Una regla que se presenta en este universo es que si mueres, no hay marcha atrás: perderás todas tus monedas y progreso y deberás empezar desde cero, como las máquinas arcade que se popularizaron en la penúltima década del siglo pasado.

A partir de este momento, iniciará una crítica que contendrá spoilers del filme. Si leíste el libro y crees que varias de las observaciones son aplicables más al texto que a la producción cinematógrafica, compártenos tus opiniones en nuestras redes sociales. Sin más, comencemos con los halagos al filme, para contrastarlos posteriormente.

Lo mejor de Ready Player One

Desde los tráilers, Ready Player One presentó una interesante gama de personajes, franquicias y licencias que describen a la perfección qué rayos es la cultura pop y cuáles son algunos de sus principales íconos. Desde títulos contemporáneos como Overwatch, Minecraft o Halo, hasta un viaje al pasado con Donkey Kong Jr., Mario Kart o el Atari, los entusiastas de los videojuegos se sentirán apreciados, cazando todas las referencias que encuentren en este viaje de dos horas.

Y las referencias no solamente se limitan a los videojuegos, las películas de terror y ciencia ficción, también cuentan con un apartado especial en esta producción. Saber que Steven Spielberg tuvo la posibilidad de volver a dirigir un filme que incluyera al Delorean de Volver al Futuro o el fascinante tributo que se le rinde en la búsqueda de la segunda llave a la película “El Resplandor” de Stanley Kubrick, hacen que, nos guste o no, Ready Player One se termine por convertir en una película trascendental en el catálogo de filmes de ciencia ficción.

En aspectos técnicos, no hay queja alguna al trabajo técnico y artístico presentando para que un filme de este tamaño luciera en la pantalla grande. Prácticamente todas las tomas son perfectas, los efectos visuales y las animaciones son convincentes y cada pieza musical de esta aventura, tanto las compuestas para el filme como las licenciadas previamente, encajan a la maravilla con lo que el director trata de relatar en pantalla. Esta “orquesta” de profesionales entendió a la perfección lo que se esperaba de su trabajo y no existe queja alguna en este apartado.

El último punto que quisiera destacar de Ready Player One es el tributo que se le brinda a los desarrolladores cuando nuestro protagonista encuentra la tercera llave. Como bien sabrán, cuando esta industria estaba en pañales, los desarrolladores de videojuegos no contaban con voz ni voto en muchas de las decisiones que conllevaban la creación de un videojuego, al grado de no aparecer ni en los créditos de los títulos recién lanzados. Seguramente les fue grato y emocionante ver que el primer “easter egg” de la historia fue presentado a una nueva generación en pantalla, hablamos del trabajo de Warren Robinett en “Aventure”, y si esta proyección, logra que hoy mismo o en unos años, alguien voltee a ver el juego o la colección de Atari, todas las horas de esfuerzo del equipo detrás de esta producción, habrán valido la pena (desde la óptima de Robinett, por supuesto).

El primer easter egg de la historia, recordado en Ready Player One

Esos son los aspectos positivos más importantes del proyecto y, en menor medida, también hay que rescatar que el manejo de personajes secundarios fue completo (es decir, tuvieron personalidades propias, nos sentimos empáticos ante ellos y no solamente se sintieron como una escuadra de relleno), además de que el filme como tal, pudiera servir como un “Caballo de Troya” mercadológico para probar qué tanto las nuevas generaciones están interesadas en apreciar videojuegos, héroes e íconos del pasado.

Las fallas de Ready Player One

Ready Player One pudo haber sido la madre de todas las películas de ciencia ficción por las razones expuestas en los párrafos previos. Lamentablemente, hay un importante número de errores en el guión, tramas y reglas de este proyecto, que hicieron que más de un espectador sintiéramos un hueco en el filme.

En primer lugar, Wade Watts (Parzival), nuestro protagonista, es un personaje muy débil, incapaz de llevar el peso de una película tan ambiciosa, bajo sus hombros. Contrario a las motivaciones de Samantha Cook (Art3mis), lo que más mueve a nuestro “héroe” es…¿salir adelante de la pobreza? Al recordar que Wade habita en los Estados Unidos, una potencia global, y las calles lucen como tal en el suburbio que vive, no es difícil imaginar que su casa rodante es la gloria, comparada contra el potencial tercer mundo del año 2045. A pesar de que se puede argumentar que le influencia de Samantha cambia las motivaciones de nuestro personaje, no suena convincente que sea solo una chica la que haga que nuestro tímido Parvizal pase de la inseguridad adolescente de un baile con una chica atractiva, a cambiar sus ideales para enfrentarse a uno de los hombres más poderosos del mundo, en tan solo unas horas.

En los desafíos presentados, queda claro que Watts era un fiel seguidor de la vida y obra de Halliday, pero nunca se nos demuestra cómo es que Wade entrenaba para ser el mejor jugador del OASIS, ya fuera en la pista de carreras de la primera llave o en videojuegos retros con el ATARI (la prueba que liberaría la tercera llave). ¡Había gente que, literalmente, se dedicaba todo el día a jugar estos títulos y su vida y la de su familia dependían de ello! Watts no representa a la comunidad de jugadores actual y, mucho menos, a la del año 2045.

Creo que Ready Player One se pudo realizar perfectamente sin nuestro protagonista, y que Art3mis era mucho mejor opción para soportar el peso de la película, eliminando una historia de amor, sin mayor imaginación en su creación, la cual se convierte en irrelevante para la idea principal que quiere transmitir esta producción.

Como jugadores, sabemos que hay videojuegos fáciles y difíciles. Si eres el mejor jugador del mundo, uno supondría que te enfrentas a los retos que están a la altura de alguien que ostente este título. En Ready Player One, la realidad es que nuestra pandilla de héroes, nunca corre verdadero peligro. No puede ser que una corporación que en menos de tres minutos es capaz, con drones, de volar un distrito suburbano, no sea capaz de atracar y matar a nuestros protagonistas. Suena inverosímil que nuestros héroes le puedan provocar tanto daño a los miembros de la corporación IOI con toda la experiencia, recursos y poco respeto por la ley, que demuestran en la primera mitad del filme.

La segunda queja es el mal uso de algunas de las referencias del filme. Como si fuera en el teatro, una regla de oro es que un elemento que se ponga en pantalla debe tener una utilidad para la obra y muchos elementos y licencias de la película son desperdiciadas o se sienten como ganchos para atraer gente a las butacas. Por citar ejemplos que choquen estas ideas, Tracer de Overwatch, y hasta el propio Chucky, son expuestos en el campo de batalla para que la gente sienta “atracción” a estos personajes pero es tan nula su importancia en la narrativa que se sienten de relleno, contrario al Gigante de Hierro o el propio Atari, que son fundamentales para contar la historia. Menos es más y, en pantalla, si no había tiempo ni narrativa para introducir estos personajes, valdría la pena mejor trabajar a Ready Player One como una serie de televisión, donde, capítulo a capítulo, todas las referencias y personajes pudieran tener una razón de ser en el OASIS.

Finalmente, hay pequeños errores, que son meramente de apreciación para la sociedad futurista que se nos plantea como el uso de papel (tanto de protagonistas en periódicos como del antagonista para anotar una contraseña), que teniendo el ATARI en el tercer reto, el juego de PAC-MAN (quizás el más comercial del listado) no hubiera sido empleado (los empleados de IOI no lo habían seleccionado según lo visto en la pizarra) o que, estando en el 2018 es posible pedir una pizza desde el celular pero treinta años en el futuro, no es posible notificar a una patrulla para denunciar el secuestro de una menor de edad por una corporación privada. El tema de la vida extra, también es otro chiste que traiciona las reglas propias del universo que le da vida a la película. Quizás no son fallas propias de la película por no poder separarse del libro, pero es imposible no mencionarlas en una reseña.

Veredicto – Ready Player One

Como lo mencioné, Ready Player One pudo ser la madre de las películas de ciencia ficción pero tiene tantas licencias, referencias y amor por la cultura pop, que a pesar de ser una producción con muchos errores, tiene un lugar asegurado dentro del catálogo de imperdibles de la ciencia ficción.

Algunos asistentes amaron el filme por los recuerdos que se presentaron al ver a personajes icónicos en la pantalla, mientras que otros sentimos desagrado al ver cómo tenían todo servido en la mesa para hacer la mejor película de ciencia ficción de la historia y se quedó corta, contra otras franquicias del género al que pertenece.

Sin embargo, la producción técnica y la experiencia audiovisual es excelsa y es un filme que vale la pena ir a ver a la cartelera para que, independientemente si la ames o la odies, puedas argumentar y defender tus ideas ante uno de los proyectos más ambiciosos de ciencia ficción, de lo que va del año.

Por eso, le entregamos a Ready Player One un Pixel de Plata. Esta reseña fue realizada siguiendo los lineamientos establecidos en nuestro Código de Ética; si quieres conocer más sobre nuestro sistema de calificaciones, da click aquí mismo.

Pixel de Plata Pix 1

arturo firma Nación Pix
con la edición de
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