¿Cuphead es un título para todos? Conoce nuestra opinión y descubre qué calificación se llevó, todo en la siguiente reseña.

Después de una muy larga espera, uno de los títulos más estilizados del mercado ha llegado finalmente a nuestras manos: Cuphead. Prepárate para experimentar “situaciones curiosamente antes ya vistas”.

Este juego es resultado del esfuerzo de los hermanos Chad and Jared Moldenhauer bajo el sello de Studio MDHR, estudio indie que ha trabajado en este proyecto desde 2010. Cuphead cuenta con una duración entre corta e intermedia, situándonos en un muy singular mundo.

Los diseños de los personajes y los escenarios están inspirados en el estilo artístico de los dibujos animados de los años 30’s de exponentes como Max Fleischer y Walt Disney, en este mundo tendremos que enfrentarnos al mismísimo diablo para saldar una deuda que el protagonista Cuphead y su hermano Mugman adquieren por una mala partida en el casino del diablo.

El juego salió tanto para Xbox One como para Steam desde el pasado 29 de septiembre, y para esta reseña estamos retomando nuestras experiencias e impresiones en la versión para la consola de Microsoft, por lo que, como de costumbre, nuestras experiencias podrían variar ligeramente contra las que ofrece este juego en otras plataformas.

El concepto del juego es relativamente sencillo, sin embargo, cuenta con una curva de aprendizaje bastante pronunciada, especialmente para aquellos ajenos al género. Con su acción Run and Gun (también conocido como “Shoot’em up”) tendremos que enfrentar y entender los movimientos de los enemigos para no frustrarnos ante sus poderosos ataques.

Al inicio de nuestras partidas, podremos entender un poco del limitado lore que se le ha otorgado a este título. Un buen toque para un juego en el que su principal atractivo se centra dentro del apartado artístico en conjunto con el gameplay.

Durante el comienzo iremos encontrándonos con enemigos y situaciones relativamente fáciles de enfrentar, sin embargo, a medida que progresamos en el juego, la dificultad y el control que debemos tener sobre el escenario y los múltiples peligros que aparecen en nuestro camino se incrementarán exponencialmente. Esto es clásico de los juegos del género, pero bien puede agarrar desprevenido a alguno que otro gamer que no cuenta con antelación este elemento presente en Cuphead.

Lo que más nos gustó

El apartado artístico y musical son completamente representativos del estilo que buscaban los hermanos Moldenhauer, y no se queda nada corto en cuanto a la calidad de los mismos, audiovisualmente este juego es una joya digna de contemplarse.

El estilo caricaturesco, y bien definido de los elementos, se encuentra presente tanto en los escenarios como en los pequeños detalles de los personajes; enemigos y jefes cuentan con una calidad extraordinaria, las canciones presentes evocan también, en su gran mayoría, esa sensación retro del resto de la presentación del juego, y se acoplan muy bien a las diversas situaciones en las que se encuentran los protagonistas de este título.

Referente a otros aspectos, también nos agradó que el juego nos concediera una ligera y simple manera de personalización de nuestro personaje, al otorgarnos power-ups, amuletos con habilidades pasivas y habilidades especiales que pueden ser equipadas antes de cada nivel o batalla de jefe, agregando un muy buen elemento de estrategia dependiendo el patrón de ataques únicos de los enemigos que estaremos por enfrentar.

Asimismo, pudimos notar una excelente calibración de los movimientos de los personajes del juego, la animación es fluida y los comandos son sumamente responsivos.

Si resultamos derrotados en la partida es enteramente culpa nuestra y de nuestra falta de previsión para algunos movimientos de los jefes del juego. Y es justamente sobre éstos últimos, con los que conseguimos una interesante perspectiva en este título, al tener que conseguir los contratos de alma de los jefes (venciéndolos) sumamos más de treinta combates, lo que vuelven estos eventos una parte integral en el modo en que Cuphead se nos presenta.

El carisma y personalidad de estos jefes, así como la calidad del diseño de las batallas han sido un elemento sumamente importante pues en un momento peleando nos encontramos peleando contra una hortaliza psíquica mortal y en el siguiente contra un par de sapos boxeadores o una dulce baronesa comandando su ejército de golosinas, un completo disparate surrealista y sumamente divertido.

Los puntos débiles del juego

Contemplando que este es un Shoot’em up deberíamos tener bien presente que la dificultad escalará mucho a medida que vayamos avanzando por los niveles. Desafortunadamente algunos jugadores con menos capacidad de observación podrán sentirse frustrados cuando un enemigo parezca invencible, sin embargo, sólo se requiere un poco de visualización a los manerismos de los jefes y paulatinamente el juego y sus retos darán de sí. No obstante, dicha perspectiva no debería ser limitante para que todos puedan disfrutar un juego con este estilo, a pesar de que existe un modo para jugar en modo fácil las batallas contra los jefes, seguramente el orgullo de más de uno nos orillará a dejarlo de lado y enfrentarnos a esos jefes difíciles hasta el punto de la frustración. A pesar de que esta es una observación más hacia el jugador que hacia el juego, debemos declarar que Cuphead no es juego para todos.

Un punto también en contra del juego es que, en términos estrictos, cuenta con una duración quizás demasiado corta. Obviamente esto cambia al querer conseguir una calificación perfecta al final de cada nivel, lo cual de cualquier manera podría considerarse una manera artificial de expandir la duración del juego.

A pesar de sus múltiples jefes presentes en nuestra aventura, haciendo un balance post-game, percibimos que realmente no nos tomó tanto tiempo completar la aventura de Cuphead y Mugman, los combates contra los jefes y niveles de Run & Gun, normalmente no sobrepasan los 2 minutos para completarlos, lo que añade un poco de decepción a una aventura que se sintió muy emocionante.

Un punto menor que podría afectar la percepción de los gamers hispanohablantes es la falta de una traducción de los textos y diálogos (aunque éstos son realmente muy pocos) en el juego, que aparecen en el idioma inglés y sin presentación al español.

Veredicto

Cuphead es un gran juego, el trabajo dedicado a los detalles de la animación, el gameplay e incluso el diseño de escenarios y batallas de jefes se presentan de una manera muy divertida y desafiante; de fondo su premisa es simple y gracias a su atractivo audiovisual logra capturar la atención y el interés de los jugadores durante toda su aventura.

Aunque el avance puede darse de manera muy rápida por los niveles, el nivel de desafío nos permite tomarnos un poco más de tiempo admirando las proezas audiovisuales que tiene para ofrecer Cuphead.

A pesar de que la duración general no es tan larga, la implementación del sistema de puntuaciones en cada nivel y el desafío que implica, seguramente llevará a los completistas a realizar varias visitas a los niveles más difíciles del juego, permitiéndoles disfrutar (o lidiar e incluso frustrarse) con estas secciones por mucho más tiempo, con los beneficios del derecho de presumir sobre ello.

La dificultad que el juego puede mostrarnos en algunos puntos nos sitúa ante escenarios complicados, de los cuales aquellos fans de series como Dark Souls, e incluso títulos más del género Run & Gun como Contra, podrían haber experimentado antes.

A pesar de que Cuphead nos ha gustado mucho, entendemos que no todos podrán conseguir este nivel de involucramiento y diversión, pues como mencionamos, tenemos la impresión de que éste no es un juego para todos, quizás un modo de dificultad aún menor para que los pequeños pudieran disfrutar de este juego no estaría mal… pero así tuvieron que lidiar los niños de los 80’s con este tipo de situaciones, así que quizás es una molestia menor.

Dada la enorme calidad del juego los pocos puntos débiles que nos presenta parecen aminorados, más que nada se centran en aspectos subjetivos donde es a discreción de los gamers si resultan en experiencias divertidas, frustrantes o hasta decepcionantes.

Cuphead es una gran aventura, y aunque puede resultar al mismo tiempo demasiado corto y desafiante para algunos, no afectó a la diversión que pudimos experimentar luchar por nuestras almas, así que gracias a las proezas audiovisuales y a la inclusión de un sólido gameplay para disfrutarlas más, concedemos a este juego el Píxel de Platino:

Pixel de Platino Pix

Por mostrarnos una nueva faceta de un género ya visto antes pero pulido de manera en que resulta en una agradable sorpresa y novedad, la espera definitivamente valió la pena con este título indie.

La reseña fue realizada siguiendo los lineamientos establecidos en nuestro Código de Ética; si quieres conocer más sobre nuestro sistema de calificaciones, da click aquí mismo.
jolyakem Luis Nación Pix Final

 

 

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