Reseña de Bloodborne- ¿Es el juego del año? ¿Vale la pena comprarlo?

A la par de The Order: 1886, Bloodborne es quizás el lanzamiento más grande de PlayStation 4 antes del E3. Es un juego bien recibido por las críticas con respuesta positiva por parte de los fanáticos y dueños de la consola más vendida de actual generación. Después de jugar este título por muchas horas, llego a la conclusión que no una experiencia pensada para todos y los que encuentren en su interior lo necesario para ir descubriendo misterios, triturar criaturas una y otra vez y bañarse de sangre, verdaderamente exprimirán al máximo este juego.

Bloodborne PS4

¿Qué gusta de Bloodborne?

Hay tres pilares que sostienen a Bloodborne como un gran título: su historia, su modo de combate y las gráficas con las cuales es presentado.

La primera parte es rica porque logra crear una atmósfera sombría con monstruos que superan la jaula de la realidad y te embarcan en una aventura llena de sangre y fenómenos sobrenaturales. En este momento, nuestro instinto afinado de supervivencia toma un rol protagonista para sobrevivir a la furia e ira de cada enemigo en el mapa. En cada escenario que atravesamos hay mucho material que revelar mientras se cuenta una interesante historia.

En segundo lugar está el modo de combate. Es muy llamativo ver la forma en la que se puede ensangrentar tanto una batalla con armas tan espectaculares y bien detalladas. Se trata de un estilo de combate en el cual es importante tener sigilo en el primer golpe, reaccionar para responder defensivamente a los ataques recibidos (evadir) y desarrollar una intuición para pronosticar fuerza y rapidez de los ataques con los que respondemos sin descuidar el inventario que cargamos. Todo esto es acompañado de un esquema RPG que nos permite controlar y avanzar con armamento y habilidades a nuestro placer. El control responde a la perfección y se convierte en vital para sobrevivir el buen uso de los gatillos para planear y ejecutar cada ataque.

Bloodborne PS4

Para cerrar, las gráficas son exquisitas. Era importante para un juego como Bloodborne que el jugador se sintiera en el universo al que juego atrae ya fuera un sueño, una mansión o los callejones de una ciudad inundada de tensión y odio en la mirada de los que la habitan. Detalles que parecen pequeños como llenar al jugador de sangre después de una batalla, que el fuego verdaderamente se impregne en la vestimenta del jugador o poder personalizar cada parte de nuestro personaje, le dan razones a la serie para que sobresalir en este apartado.

¿Qué no gusta de Bloodborne?

Hay tres tipos de jugadores que se enfrentarán a Bloodborne: los que tienen experiencia en juegos del mismo “árbol genealógico” como Dark Souls, los que prueban por primera vez un juego de Hidetaka Miyazaki y los que juegan por primera vez un juego de Hidetaka Miyazaki pero tendrán la paciencia de acabarlo. He de admitir que me considero del segundo tipo, y por más quisiera, veo lejano llegar a ser del tercer grupo.

La variable que más afecta al juego es su dificultad, para bien y para mal. Los más románticos de la acción de Miyazaki (esos que entienden desde un inicio las mecánicas y que la verdadera belleza de este título está en salir triunfante en uno de cada mil intentos) van contra a la tendencia actual. El mayor problema y bondad de la dificultad es la que aleja a un gran sector de los jugadores. Definitivamente no es algo que haya preocupado (para mal) al equipo de trabajo, pero esa variable es la que mayor peso tiene en segmentar al tipo de gamer al que va dirigido el juego. Algo regocijante de la industria de los videojuegos es que cada quién puede considerar difícil diferentes aspectos de un mismo juego. En Bloodborne, la dificultad está en no morir mientras vamos de checkpoint a checkpoint. Títulos en Twitch como “Mil maneras de morir” o “Muerte tras muerte en Bloodborne” denotan que hasta los gamers que hacen streaming sus muertes en Bloodborne, sufren por igual con la dificultad del juego.

Haciendo un lado el tema de la dificultad, Bloodborne presenta errores que serán corregidos como lo son el tiempo de carga o los servidores. Quizás hace falta que el juego te empuje y ayude a afinar técnicas de combate Puedo apostar que el producto final (contrario a otros lanzamientos) verdaderamente es un producto completo y la experiencia es redonda. No hay necesidad de buscar más errores o fallas en un lugar que no las tiene.

Bloodborne PS4

Entonces, ¿compramos o no compramos Bloodborne?

Para decir que verdaderamente estás explotando al máximo una consola como PlayStation 4, Bloodborne es un “must” en tu colección. La respuesta es la misma si disfrutaste juegos como Dark Souls o Demon’s Souls. Del otro lado si buscas un juego competitivo con otros jugadores, no tan complicado o más sencillo de disfrutar, aléjate de Bloodborne. Es frustrante dedicar tu tiempo a un juego que en más de una ocasión da la sensación de no avanzar a la par de la curva de aprendizaje.

Sobra decir que veas streamings en Twitch, opiniones en Metacritic y decidas tú mismo si vale la pena probar este juego. La decisión que tomes es la correcta, no hay nada malo en decir que hay juegos que son para un nicho muy específico de gamers y Bloodborne, no es la excepción.

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Bloodborne PS4
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